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La capacitación se desarrolló en modalidad interna, con una duración de 12 días. Durante ese período, los cursantes adquirieron conocimientos técnicos sobre el manejo, adiestramiento y conducción de canes de trabajo destinados a tareas de fuerza y seguridad.

Se abordaron aspectos técnicos y se puso especial énfasis en la construcción del vínculo entre el guía y su compañero canino.

Con un acto de cierre, en el Complejo Penitenciario N°1, este viernes, en horas de la mañana, finalizó el 1° Curso de Nivelación Canino Penitenciario-Policial, una instancia formativa que marcó no solo la culminación de una capacitación intensiva, sino también el inicio de un compromiso más profundo con la función que desempeñarán los nuevos guías.

El acto contó con la presencia de la ministro de Seguridad, Nancy Sosa, junto al jefe y subjefe de la Policía, Juan Carlos Serrano y Javier Miranda, la directora General y el subdirector de los complejos penitenciarios, Karina Mantelli y Carlos Zarandón, además de autoridades de ambas instituciones, funcionarios del área de Seguridad y familiares de quienes finalizaron el curso.

La capacitación se desarrolló en modalidad interna, con una duración de 12 días. Durante ese período, los cursantes adquirieron conocimientos técnicos sobre el manejo, adiestramiento y conducción de canes de trabajo destinados a tareas de fuerza y seguridad.

El curso estuvo a cargo del ayudante de 1° Javier Reynoso, del Servicio Penitenciario Provincial, y del Instructor Nacional Canino subcomisario, César Andrés Sosa, por parte de la Policía de la Provincia de San Luis. Además, contó con la colaboración de los instructores sargento José Héctor Jofré y sargento Héctor Martín Lucero; el figurante sargento Roberto Emilio Onis; y los ayudantes de campo José Luis Suárez Palacios, Lucas Alfredo Soto y Lucas Alberto Agüero. Como invitado especial participó Javier Catoni, proveniente de la provincia de La Pampa.

Del curso participaron 14 cursantes: 9 pertenecientes al Servicio Penitenciario, 4 a la Policía de la Provincia de San Luis y 1 al Servicio Penitenciario de Salta, lo que refleja una articulación interinstitucional en la formación de recursos humanos especializados.

A lo largo de la capacitación, no solo se abordaron aspectos técnicos, sino también se puso especial énfasis en la construcción del vínculo entre el guía y su compañero canino, una relación basada en la confianza, la comunicación y la seguridad, fundamentales para el desempeño operativo.

Asimismo, se destacó la diferencia entre un perro doméstico y un can de trabajo, y el rol del guía canino como responsable no solo de la conducción en intervenciones, sino también de la formación, el cuidado y el bienestar integral del animal.

El trabajo con perros operativos exige disciplina, constancia, sensibilidad y perseverancia, ya que no se trata únicamente de impartir órdenes, sino de comprender su conducta y potenciar sus capacidades instintivas en función de la seguridad de la sociedad. En este sentido, también se resaltó el compromiso con el bienestar animal y la tenencia responsable.

Las jornadas estuvieron marcadas por la exigencia física y mental, en las que cada cursante debió superarse a sí mismo y fortalecer el trabajo junto a su binomio canino. En ese marco, se destacó el rol de los instructores, quienes transmitieron no solo técnicas, sino también valores y vocación de servicio.

Con la finalización de esta instancia, la institución incorpora nuevo personal capacitado en adiestramiento canino, quienes deberán aplicar lo aprendido en contextos reales, donde el trabajo en binomio será clave para el desarrollo de intervenciones eficaces.