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La comunidad merlina vivió una nueva edición de su tradición educativa con una caminata al atardecer, faroles elaborados por los propios estudiantes y un encuentro alrededor del fuego. La propuesta, presente en las escuelas Waldorf de todo el mundo, marca el inicio del invierno.

La festividad suele vincularse con la Fiesta de San Juan o solsticio de invierno.

La Escuela Waldorf ‘El Cuenco’ llevó a cabo su Fiesta de los Farolitos. La celebración forma parte de la propia pedagogía de la institución. Busca transmitir, a través de una experiencia compartida, valores como la calma, el cuidado, la solidaridad y el sentido de comunidad.

En tal contexto, niños y adolescentes elaboraron sus propios faroles y luego recorrieron el predio en silencio, junto a docentes y familiares. El farol representa la ‘luz interior’, una imagen que invita a reflexionar sobre la importancia de cultivar fortalezas personales y compartirlas con los demás. El mensaje cobra un significado especial en invierno, cuando las jornadas son más cortas y el entorno se vuelve más frío y oscuro.

La actividad concluyó con un encuentro alrededor del fuego, en el cual alumnos, familias y docentes compartieron canciones y un momento de convivencia que fortaleció los vínculos entre quienes forman parte de la comunidad educativa.