“No estamos para decirles hasta dónde llegar, sino para ampliar sus horizontes”
Carina Mansilla, de Merlo y docente del Instituto Superior de Educación e Innovación de Santa Rosa del Conlara, fue reconocida por su labor educativa. Carina Soledad Mansilla...
Carina Mansilla, de Merlo y docente del Instituto Superior de Educación e Innovación de Santa Rosa del Conlara, fue reconocida por su labor educativa.
Carina Soledad Mansilla recibió el Premio al Mérito Docente.“Para mí, ser docente significa profundamente creer en los otros”, sostuvo Carina Mansilla, quien recibió el Premio al Mérito Docente con gratitud y como reconocimiento a un recorrido compartido con estudiantes, colegas, instituciones, familias y comunidades. Por eso, considera que el premio también pertenece al Instituto Superior de Educación e Innovación de Santa Rosa del Conlara, donde da clases, y a quienes forman parte de esa tarea colectiva.
Mansilla es profesora y licenciada en Ciencias de la Educación, actualmente cursa una maestría en Educación y cuenta con 20 años de trayectoria. Reconoce que enseñar también la transformó: aprendió a escuchar, a mirar con mayor sensibilidad y a cuestionar sus propias certezas. Hoy procura reconocer las historias, los saberes, las dificultades y los sueños de cada estudiante, entendiendo que no todos parten del mismo lugar y que la educación puede reparar, abrir puertas y generar nuevas oportunidades.
Como formadora de formadores, busca acompañar a futuros docentes en la construcción de prácticas reflexivas y comprometidas. Su propósito es generar espacios donde los estudiantes puedan preguntar, pensar, equivocarse y encontrar su propia voz, sin quedar limitados por las etiquetas o las dificultades de sus trayectorias.
“No estamos para decirles hasta dónde pueden llegar, sino para ayudarlos a ampliar sus horizontes”, afirma. Desde esa mirada, entiende que uno de los principales desafíos actuales es educar en contextos de desigualdad sin naturalizarlos, revisar las condiciones que ofrecen las instituciones y pensar el uso de la inteligencia artificial al servicio de un proyecto educativo.
Su propia historia también atraviesa esa convicción. Proveniente de una familia dedicada a la gastronomía, fue la primera en completar una carrera universitaria. Esa experiencia le permitió comprender que la educación puede abrir caminos que antes parecían imposibles y reafirmó su compromiso con una enseñanza que ayude a otros a descubrir que tienen derecho a aprender, a expresarse y a construir su propio futuro.
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