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Cada 6 de noviembre, Argentina celebra el Día de los Parques Nacionales, una fecha que invita a reconocer el valor del patrimonio natural, la importancia de conservar los ecosistemas y la responsabilidad colectiva de proteger esos paisajes que forman parte de nuestra identidad.

Parque Sierra de las Quijadas.

En San Luis, esta conmemoración encuentra uno de sus máximos exponentes en el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, un escenario extraordinario donde millones de años de historia geológica, la riqueza de la biodiversidad, las huellas de los pueblos originarios y la inmensidad del paisaje se conjugan para ofrecer una experiencia turística, cultural y ambiental única.

La historia de esta celebración se remonta al 6 de noviembre de 1903, cuando el perito Francisco Pascasio Moreno donó al Estado argentino unas 7.500 hectáreas de su propiedad, ubicadas en las cercanías del lago Nahuel Huapi, entre las actuales provincias de Río Negro y Neuquén. La donación tenía una condición fundamental: que esas tierras fueran conservadas como parque público natural, manteniendo su fisonomía y garantizando que pudieran ser disfrutadas por las generaciones presentes y futuras.

Aquel gesto sentó las bases del sistema de áreas protegidas nacionales. En 1922 se creó el Parque Nacional del Sud y, en 1934, se estableció formalmente el Parque Nacional Nahuel Huapi, junto con el Parque Nacional Iguazú. Así, Argentina se convirtió en pionera de la conservación de la naturaleza en América Latina. Cada año, esta fecha renueva el reconocimiento a quienes trabajan por proteger los paisajes, la biodiversidad y el patrimonio cultural de nuestro territorio. 

Sierra de las Quijadas: millones de años de historia 

Ubicado en el departamento Belgrano, a aproximadamente 120 kilómetros de la ciudad de San Luis, el Parque Nacional Sierra de las Quijadas constituye uno de los patrimonios naturales más extraordinarios de la provincia. Fue creado en 1991 mediante la Ley Nacional Nº24.015 y protege una superficie de 73.785 hectáreas. Su territorio comprende ambientes de las ecorregiones del Chaco Seco y del Monte de Llanuras y Mesetas, además de formar parte de un sistema de humedales reconocido internacionalmente por su importancia ambiental.

Su paisaje parece salido de otro tiempo. La acción del agua y del viento, a lo largo de millones de años, fue esculpiendo montañas, barrancos, quebradas y enormes paredones de tonalidades rojizas que convierten al lugar en un espectáculo natural. Uno de sus escenarios más impactantes es el Potrero de la Aguada, un gigantesco anfiteatro natural rodeado de formaciones sedimentarias que permiten contemplar la magnitud de los procesos geológicos que dieron forma a este territorio. Sierra de las Quijadas también constituye un verdadero libro abierto de la historia de la Tierra. Sus formaciones geológicas y yacimientos paleontológicos conservan testimonios de antiguos ambientes y de especies que habitaron la región hace millones de años. 

Un patrimonio que también guarda la memoria de sus habitantes

La riqueza de este parque también se encuentra en su dimensión histórica y cultural. Mucho antes de convertirse en un área protegida, estas tierras fueron habitadas y recorridas por diferentes comunidades humanas. Los pueblos originarios dejaron huellas de su relación con el territorio y sus recursos naturales. Entre ellos se reconoce la presencia de antiguos grupos canoeros vinculados a las lagunas de Guanacache, mientras que las comunidades criollas conservaron prácticas y costumbres que todavía forman parte de la identidad regional. Sierra de las Quijadas representa un patrimonio que trasciende lo paisajístico: es memoria, identidad y cultura. Sus senderos y paisajes permiten acercarse a una historia que no comenzó con la creación del parque, sino que se remonta a las generaciones que encontraron en estas tierras su hogar y su sustento. 

Biodiversidad: un refugio de vida en un paisaje extraordinario

Aunque sus colores rojizos y su apariencia árida puedan sugerir un ambiente inhóspito, el parque alberga una biodiversidad de enorme valor. Entre sus especies se encuentran maras, zorros grises, pecaríes de collar, corzuelas pardas y el pequeño pichiciego menor, un armadillo amenazado que representa uno de los tesoros de la fauna autóctona.

En sus cielos también pueden observarse aves emblemáticas como el cóndor andino y el águila mora. A su vez, la vegetación reúne especies características del Chaco y del Monte, como quebrachos blancos, algarrobos y jarillas. Esta diversidad convierte al área protegida en un espacio fundamental para la conservación, la investigación científica y la educación ambiental. Protegerla significa preservar el delicado equilibrio de los ecosistemas y garantizar la continuidad de especies que forman parte de la riqueza natural de San Luis. 

Un destino para descubrir, recorrer y vivir la naturaleza

Sierra de las Quijadas representa una oportunidad extraordinaria para seguir fortaleciendo el turismo de naturaleza, la aventura y las experiencias vinculadas con el patrimonio. Su imponente geografía ofrece escenarios ideales para quienes disfrutan del senderismo, la fotografía, la observación de aves, la interpretación del paisaje y el contacto directo con ambientes naturales.